Para mantener una piel joven, reluciente y suave en su textura, los pulidos corporales son de gran ayuda.

Al dejar pasar el tiempo y no cuidar el estado de nuestra dermis, lo que ocurre es que nuestra piel comienza a verse grasosa o rígida, extremos nada saludables. La causa principal es que la acumulación de las impurezas en la pie

l lleva a que sea necesario realizar un tratamiento profundo de regeneración celular. Es en este punto cuando entra en juego la exfoliación corporal. El punto principal es eliminar la capa de células muertas para que la verdadera piel luzca su esencia.E incluso la función del pulido corporal incentiva la circulación y relaja los músculos, con lo que los beneficios que acumula son muchos. Además, al eliminar las impurezas se evita la obstrucción de los poros y la consecuente aparición del acné.

Una piel limpia es el resultado del pulido o exfoliación corporal y, luego, del tratamiento debe existir un a hidratación intensiva del área para que la dermis se sienta agradable al tacto.

Lo ideal es someterse al pulido corporal una vez al mes, porque a mayor acumulación de impurezas, mayor será –luego- la dificultad para lucir despampanante.
Por medio de cremas exfoliantes y suaves masajes (con movimientos circulares) se frota la zona áspera, como ser los talones, las rodillas, el vientre, los glúteos, la cadera, los codos, la cara, entre las más afectadas. De cualquier manera es recomendable una consulta previa con un dermatólogo que te asesore por el tratamiento indicado según tu tipo de piel.

La renovación de la piel es posible con una sesión de pulido corporal mensual. Así se previene la sequedad de la piel, la aparición de arrugas, el ya mencionado acné, una mejor y mayor oxigenación de la piel y elasticidad, es decir, una piel bella.